
El Levi’s Stadium de Santa Clara, California, se llenó de energía y emociones durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, encabezado por el puertorriqueño Bad Bunny, quien aprovechó la plataforma deportiva más vista de Estados Unidos para visibilizar y reivindicar a la comunidad latina en el país.
El artista apareció vestido de blanco, rodeado de 35 banderas de países latinoamericanos, entre ellas la de Nicaragua, mientras sostenía la de su natal Puerto Rico. En un emotivo momento del performance, Bad Bunny invitó a un niño al escenario para entregarle su Grammy, simbolizando así su propia infancia y el cumplimiento de sus sueños; un gesto que fue ampliamente celebrado por los asistentes y espectadores.
Durante su presentación, Benito Antonio Martínez, nombre real del intérprete, expresó: “¡God Bless America!”, mencionando a países como Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Costa Rica, México y Cuba, entre otros; reafirmando su compromiso con la comunidad latina y su orgullo cultural.
Aunque no mencionó directamente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ni a las políticas migratorias del expresidente Donald Trump, Bad Bunny lanzó un mensaje contundente que reforzó su postura como defensor de los derechos de los inmigrantes. En escenarios previos, como la reciente ceremonia de los Premios Grammy, había criticado la política antiinmigrante con la frase “¡ICE out!”, recordando que los inmigrantes “no somos salvajes, no somos animales; somos humanos y somos americanos”.

Bad Bunny deslumbra y reivindica a la comunidad latina en el Super Bowl LX
El espectáculo contó además con la participación de artistas de renombre como Lady Gaga, mientras que figuras latinas de la industria estadounidense, entre ellas Jessica Alba, Pedro Pascal y Cardi B, se sumaron al escenario en la icónica casita de Bad Bunny; aportando un toque de diversidad y colaboración artística que marcó la noche.
Previo al evento, el cantante había generado debate por sus críticas a la administración de Donald Trump, quien calificó de “ridículo” su elección como estrella del show de medio tiempo y anunció que no asistiría al Super Bowl LX, citando motivos de distancia. Sin embargo, la actuación de Bad Bunny demostró que su influencia trasciende la música, consolidándolo como una voz cultural y política de la comunidad latina; capaz de combinar entretenimiento y mensaje social en un evento global.
El medio tiempo de Bad Bunny no solo deslumbró con ritmo y espectáculo visual, sino que se convirtió en un símbolo de orgullo latino; visibilizando la diversidad y la fuerza de la comunidad hispana en Estados Unidos frente a millones de espectadores alrededor del mundo.


















