Un impactante hallazgo bajo las gélidas aguas del este de Groenlandia ha dejado al descubierto una realidad poco conocida sobre el equilibrio de los ecosistemas marinos profundos. El fotógrafo submarino Alex Dawson documentó lo que describe como un “cementerio de ballenas”, donde los restos de al menos 20 ballenas minke yacen en aguas poco profundas, rompiendo el ciclo natural de estos gigantes del océano.
Para llegar al sitio, el equipo recorrió durante una hora en condiciones extremas, con temperaturas de hasta -20°C y fuertes vientos. Transportaban equipo pesado en trineos mientras avanzaban sobre un hielo inestable. Tras varias horas de esfuerzo, lograron abrir un pequeño agujero en el hielo marino que les permitió descender al océano.
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Lo que Dawson encontró fue inquietante. A pocos metros de profundidad, huesos esparcidos aparecían iluminados por una tenue luz azul. En condiciones normales, cuando una ballena muere, su cuerpo se hunde hasta el fondo del océano, donde se convierte en una fuente vital de nutrientes capaz de sostener ecosistemas completos durante décadas. Sin embargo, en este caso, los restos quedaron atrapados en aguas superficiales, interrumpiendo ese proceso natural.
El descenso no estuvo libre de riesgos. El fotógrafo relató momentos de tensión al escuchar fuertes crujidos bajo el agua, provocados por el movimiento del hielo con la marea. En ese entorno, cualquier error puede ser fatal, ya que existe un único punto de salida y las corrientes pueden arrastrar a los buzos bajo el hielo.
Ballenas: hallan cementerio bajo el hielo en Groenlandia

Especialistas advierten que los cadáveres de ballenas son esenciales para la biodiversidad marina profunda. Al hundirse, generan verdaderos oasis de vida, atrayendo desde grandes carroñeros hasta microorganismos que transforman los restos en energía para otras especies. Este proceso puede sostener comunidades enteras durante años.
Sin embargo, prácticas como la caza de subsistencia en Groenlandia están alterando este ciclo. En estos casos, los restos son procesados en la costa y luego devueltos al mar en zonas poco profundas. Aunque la captura es limitada, incluso pequeñas alteraciones pueden tener efectos acumulativos en ecosistemas que dependen de estos nutrientes.
El hallazgo también revive el impacto de la caza industrial de ballenas, que redujo drásticamente sus poblaciones durante el último siglo. Menos ballenas implican menos aportes de nutrientes al fondo marino, lo que podría haber afectado la biodiversidad sin que exista un registro completo de lo perdido.
A pesar de ello, científicos continúan encontrando ecosistemas activos en restos de ballenas, lo que deja abierta una interrogante clave: cuánto se ha perdido realmente en las profundidades del océano sin que la humanidad lo haya notado.


















