La tensión en torno al estratégico estrecho de Ormuz continúa escalando tras recientes declaraciones de autoridades de irán y estadounidenses; evidenciando un escenario internacional cada vez más polarizado.
El jefe de la comisión de seguridad del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, aseguró que Irán reabrirá el paso marítimo únicamente para los países que respeten sus nuevas condiciones, marcando un giro en su política regional. Según sus palabras, “la era de la hospitalidad ha terminado”; lo que refleja una postura más restrictiva y firme frente a sus adversarios.
Estas declaraciones surgen en respuesta a los comentarios del expresidente estadounidense Donald Trump, quien instó a otras naciones a tomar control del estrecho ante la crisis energética.
Además, afirmó que Estados Unidos no intervendrá para garantizar el suministro de petróleo, lo que ha generado preocupación entre aliados occidentales.

Irán impone nuevas reglas en el estrecho de Ormuz
Por su parte, autoridades iraníes han reiterado que el control del estrecho es absoluto y que el tránsito dependerá de la autorización de Teherán.
También justificaron posibles cobros a embarcaciones extranjeras como una forma de financiar la seguridad marítima en la zona.
El representante iraní ante la Organización Marítima Internacional, Ali Mousavi, advirtió que los países considerados hostiles no podrán navegar bajo el principio de “paso inocente”, intensificando aún más las restricciones.
Actualmente, el estrecho permanece cerrado para naciones rivales, mientras que sigue operativo para aliados estratégicos de Irán como China, Rusia e India. Esta medida responde al reciente conflicto militar iniciado por Estados Unidos e Israel.
En este contexto, el futuro del estrecho de Ormuz clave para el comercio energético global se mantiene incierto, con riesgos crecientes para la estabilidad internacional y el suministro de petróleo.


















