Explosión de dron en Ecuador deja 13 fallecidos en prisión

Un nuevo episodio de violencia sacudió a Ecuador este domingo 7 de diciembre de 2025. Trece personas privadas de libertad murieron en el centro penitenciario de Machala; en la provincia de El Oro, luego de la explosión de un dron cargado con explosivos.

Según versiones preliminares, el artefacto fue detonado a una cuadra del complejo carcelario con el fin de distraer a la Policía Nacional y facilitar un posible intento de fuga.

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Los cuerpos fueron hallados en el primer piso de la prisión. Sin embargo, el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI); aún no ha emitido un comunicado oficial sobre lo ocurrido. Este hecho violento sucede apenas un mes después de la masacre de 32 reclusos en la misma cárcel, un ataque relacionado con protestas internas por el traslado de presos.

Foto: Explosión de dron en Ecuador deja 13 fallecidos en prisión/ Cortesía
Foto: Explosión de dron en Ecuador deja 13 fallecidos en prisión/ Cortesía

Nueva explosión con dron eleva a 13 los fallecido en Ecuador

Las trece personas asesinadas habían sido detenidas entre el 13 de noviembre y el 1 de diciembre de 2025. Todas estaban bajo prisión preventiva por delitos como extorsión, robo y tráfico de drogas. Según los primeros reportes, nueve de las víctimas eran parte de la banda criminal Los Lobos. Medios locales señalan que, pese a esto, todas ya habrían sido identificadas por las autoridades.

Desde 2021, Ecuador enfrenta una fuerte crisis carcelaria. En este periodo, más de 500 reclusos han muerto en enfrentamientos entre bandas rivales. La mayoría de las cárceles continúan bajo control militar después de la declaratoria de “conflicto armado interno” hecha por el presidente Daniel Noboa para combatir a grupos vinculados al narcotráfico.

El ataque en Machala muestra la capacidad de las bandas criminales para evadir la militarización. También evidencia que pueden atacar directamente las estructuras del sistema penitenciario. Este hecho de violencia confirma la fragilidad del Estado y el poco resultado de las estrategias actuales de seguridad. Todo ello mantiene en alerta a la ciudadanía ante el avance de la criminalidad.