El Gobierno de Estados Unidos prorrogó por un año la orden ejecutiva que autoriza la detención e inspección de embarcaciones estadounidenses y extranjeras con destino a Cuba, según una notificación publicada en el Registro Federal. La medida se ampara en la denominada “emergencia nacional con respecto a Cuba”; vigente desde 1996 y firmada originalmente por el entonces presidente Bill Clinton.
El documento sostiene que La Habana no ha ofrecido garantías suficientes de que se abstendrá del uso excesivo de la fuerza contra embarcaciones o aeronaves estadounidenses que participen en actividades conmemorativas o protestas pacíficas en aguas cercanas a la isla.
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Asimismo, Washington advierte que la entrada no autorizada de barcos registrados en Estados Unidos a aguas territoriales cubanas podría facilitar una migración masiva; considerada una amenaza para la seguridad nacional. Con esta decisión; se mantiene activa la autoridad de emergencia que permite interceptar y revisar buques que se dirijan a la nación caribeña.
La disposición ha sido renovada en distintas ocasiones y ampliada en 2004, 2016 y 2018, incorporando restricciones adicionales como limitaciones al apoyo financiero y material hacia Cuba.
Nueva tensión marítima entre Estados Unidos y Cuba

A finales de enero, la Casa Blanca firmó además un decreto que faculta a imponer aranceles a mercancías procedentes de países que suministren petróleo a la isla. En ese contexto; se declaró formalmente un nuevo estado de emergencia al considerar que Cuba representa una amenaza extraordinaria para los intereses estadounidenses.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó la medida y la calificó como un “bloqueo total al suministro de combustible”. En un mensaje publicado en la red social X; afirmó que la decisión viola principios del comercio internacional y genera condiciones extremas para la población cubana.
El Gobierno de la isla reafirmó que estas agresiones no solo buscan doblegar la resistencia del pueblo cubano, sino establecer un precedente peligroso donde cualquier rubro exportable pueda ser objeto de sanciones imperiales.https://t.co/t4MdkpmB9n
— teleSUR TV (@teleSURtv) February 17, 2026
El canciller cuestionó el alcance de las facultades que se atribuye Washington y advirtió que la política podría sentar precedentes que afecten a otros Estados al limitar su soberanía para decidir sobre exportaciones estratégicas.
Por su parte, autoridades estadounidenses aseguraron que continúan los contactos con La Habana en materia energética y señalaron que existen acercamientos en determinados puntos; aunque no ofrecieron detalles adicionales.
La renovación de la orden ejecutiva profundiza el escenario de tensiones entre ambos países y refuerza el marco restrictivo que ha marcado la relación bilateral durante las últimas décadas.


















