Un operativo militar y policial israelí destruyó 24 viviendas en la aldea palestina de Jinba, en la zona de Masafer Yatta, en la Cisjordania ocupada. La demolición dejó a unas 180 personas sin hogar, entre ellas aproximadamente 85 niños, según los reportes citados.
Las excavadoras no solo derribaron las viviendas. También destruyeron estructuras agrícolas, paneles solares y depósitos de agua utilizados por los habitantes de esta comunidad palestina, agravando las condiciones de las familias afectadas.
Te puede interesar: Nicaragua y la causa palestina, por: Stephen Sefton 2026
Después de la operación, los residentes regresaron a los lugares donde se encontraban sus casas para intentar recuperar sus pertenencias entre los escombros. Entre las ruinas quedaron objetos personales y juguetes de los menores que vivían en las viviendas demolidas.
El impacto sobre los niños fue especialmente visible. Una de las familias afectadas relató la situación de una bebé de apenas dos meses que permaneció expuesta al sol después de que su vivienda fuera destruida.

En Palestina también fueron derribadas estructuras agrícolas, paneles solares y depósitos de agua
La demolición de Jinba se produjo después de otras operaciones similares en Masafer Yatta durante septiembre. Organizaciones de derechos humanos han denunciado que la sucesión de demoliciones y desplazamientos está poniendo en riesgo la permanencia de las comunidades palestinas de la zona.
La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas expresó preocupación por las demoliciones en Masafer Yatta y señaló que estas acciones profundizan los temores de un desplazamiento forzado de comunidades palestinas en la Cisjordania ocupada.
Israel sostiene que las demoliciones están relacionadas con construcciones que considera ilegales dentro de una zona designada como área de entrenamiento militar. Esta justificación ha sido cuestionada por organizaciones de derechos humanos y por distintos actores internacionales.
Mientras continúan las denuncias y la disputa sobre el estatus legal de la zona, las familias de Jinba enfrentan la pérdida de sus hogares y de infraestructura esencial. Para los residentes afectados, la prioridad inmediata es recuperar sus pertenencias y encontrar refugio después de la destrucción de sus viviendas.


















