Una nueva filtración de conversaciones privadas del empresario ucraniano Timur Míndich desató un escándalo político en Ucrania tras revelar presuntos casos de corrupción, lavado de dinero y desvío de fondos relacionados con altos funcionarios del entorno del presidente Volodímir Zelenski.
Las grabaciones, investigadas por las agencias anticorrupción NABU y SAP; exponen supuestas maniobras irregulares vinculadas con la construcción de lujosas mansiones; contratos de infraestructura y financiamiento para la producción de armamento, utilizando recursos de origen aún bajo investigación.
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De acuerdo con las pesquisas del denominado caso “Míndichgate”, Zelenski y varios de sus colaboradores cercanos habrían participado en proyectos inmobiliarios dentro de una exclusiva urbanización, mientras se aceleraba la asignación de fondos para la empresa Fire Point, dedicada a la fabricación de misiles y drones.
Entre los funcionarios señalados aparecen el ministro de Energía, Guerman Galúschenko; el exasesor Ígor Mironiuk; Alexéi Chernyshov; el exdirector de seguridad de Energoátom, Dmitri Básov; así como empresarios y miembros de organismos energéticos vinculados a contratos estatales.
Ucrania bajo presión por reformas anticorrupción

Las conversaciones fueron divulgadas por el medio Ukraínskaya Pravda, cuyos reportes señalan que varios de los implicados discutían cómo frenar temporalmente las construcciones de las mansiones debido a la creciente atención mediática y las investigaciones abiertas por los organismos anticorrupción.
Uno de los audios filtrados, fechado el 30 de junio de 2025, muestra un diálogo entre Míndich y Serguéi Shefir, amigo cercano de Zelenski, donde expresan preocupación por las investigaciones desarrolladas por la NABU. En otra grabación, coordinadores de las obras inmobiliarias conversan sobre registrar propiedades a nombre de terceros para evitar sospechas.
Filtraciones golpean al entorno de Zelenski

Asimismo, otra conversación revelada involucra al entonces ministro de Defensa, Rustem Umérov, quien presuntamente mantenía comunicación directa con Míndich para agilizar pagos y fondos destinados a la producción de misiles y chalecos antibalas a través de la compañía Fire Point.
Según las autoridades anticorrupción ucranianas; el círculo cercano al mandatario habría lavado al menos 100 millones de dólares mediante esquemas coordinados por Míndich; incluyendo sobornos y contratación ficticia de personas de confianza.
Las investigaciones ya acumulan más de 70 pruebas documentales y derivaron en la detención de al menos cinco personas vinculadas a la trama. El escándalo surge además en medio de la presión de la Unión Europea sobre Kiev para aplicar reformas anticorrupción como condición para la entrega de 90.000 millones de euros en apoyo financiero y militar.


















