Este jueves 13 de marzo, al menos 11 personas perdieron la vida, entre ellas cinco niños, tras ataques aéreos israelíes en distintas zonas del Líbano. El Ministro de Salud Pública libanés informó que nueve fallecimientos se registraron en Arkey y cinco en la Facultad de Ciencias de la Universidad Libanesa en Hadath, en Beirut.
Asimismo, los ataques involucraron al menos seis incursiones aéreas en las ciudades de Al-Qouzah, Kounine, Haris y Hadatha; además del distrito de Dahiyeh en Beirut, afectando específicamente las áreas de Haret Hreik y Laylaki.
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La violencia israelí en el territorio libanés ha provocado un aumento en la cifra de víctimas, alcanzando hasta el 12 de marzo 687 muertos, incluidos 98 niños, y 1.774 heridos, de los cuales 304 son menores.
En respuesta, la Resistencia Islámica en Líbano (Hezbolá) lanzó la operación “Heno Carcomico”, disparando más de 100 misiles hacia el norte de los territorios ocupados, sorprendiendo al aparato de inteligencia israelí, que reconoció la capacidad de fuego de Hezbolá y su determinación de atacar profundamente.

Escalada en el Líbano
Por tanto, este recrudecimiento se vincula a la respuesta de la Resistencia libanesa tras la agresión directa de EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero, ampliando el conflicto que comenzó en octubre de 2023 en apoyo a Gaza.
El Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu ha intensificado los ataques buscando debilitar a la Resistencia en el sur del Líbano, bajo el pretexto de reubicar colonos al norte, implementando una campaña de “tierra arrasada” en Beirut y el valle de la Bekaa; mientras despliega unidades de élite como la Brigada Golani para una posible invasión terrestre.
Finalmente, a pesar de las agresiones, la operación “Heno Carcomico” evidencia que la capacidad defensiva de Hezbolá permanece intacta; reafirmando la resiliencia militar del Líbano frente a los ataques israelíes.

















