El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia solicitó este sábado a Estados Unidos la liberación del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores; luego de confirmar su presencia en territorio estadounidense tras un ataque militar contra Venezuela en las primeras horas del día.
El comunicado de la Cancillería rusa enfatiza un llamado enérgico al liderazgo estadounidense para reconsiderar su postura y liberar al mandatario legítimamente electo y a su cónyuge; subrayando la importancia de respetar la soberanía nacional.
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Además, Moscú aboga por la creación de condiciones de diálogo para resolver cualquier conflicto entre ambos países; reafirmando su postura histórica de favorecer soluciones pacíficas y diplomáticas.
El pronunciamiento constituye la primera confirmación oficial sobre el paradero del presidente y la primera dama desde la denuncia de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, tras la agresión estadounidense.

Rusia defiende la soberanía de Venezuela
El canciller ruso, Serguéi Lavrov; reiteró el respaldo de Moscú al gobierno bolivariano y su compromiso con la protección de intereses nacionales y la soberanía. Ambas partes coincidieron en evitar una escalada militar y promover la resolución de la crisis mediante el diálogo político.
Asimismo, reafirmaron la importancia de fortalecer la asociación estratégica integral entre Rusia y Venezuela, que incluye cooperación militar, energética, económica y diplomática.
La postura rusa desafía directamente la narrativa de Washington, que cuestiona la legitimidad electoral de Maduro y mantiene acusaciones de narcotráfico, ofreciendo una recompensa por su captura.
Este posicionamiento fortalece el rol de Moscú como contrapeso geopolítico frente a la influencia estadounidense en América Latina.
La reacción internacional también ha sido de condena, con líderes como Luiz Inácio Lula da Silva y México calificando la agresión como una violación a la soberanía y un ataque al multilateralismo; mientras organizaciones internacionales denuncian la intervención como una amenaza a la paz y los recursos estratégicos de Venezuela.

















