El representante permanente de Rusia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Vasili Nebenzia, condenó enérgicamente la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y expresó el respaldo de Moscú a las autoridades venezolanas durante su intervención ante el Consejo de Seguridad.
El diplomático calificó la acción como un acto de “bandidaje” que provocó la muerte de decenas de ciudadanos venezolanos y cubanos, y que representa, a juicio de muchos, el retorno a una era de caos, ilegalidad y dominio de la fuerza por parte de Washington.
Nebenzia afirmó que “no existe ni puede existir justificación alguna” para lo que describió como un crimen cometido cínicamente por Estados Unidos en Caracas, el cual, subrayó, viola de manera flagrante todas las normas del derecho internacional.
En ese contexto, exigió la liberación inmediata del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, reiterando la solidaridad de Rusia con el pueblo venezolano frente a la agresión externa.
Rusia condena en la ONU la agresión de EE.UU. contra Venezuela y apoya firmemente la política del Gobierno venezolano pic.twitter.com/CpRcUX77mo
— RT Última Hora (@RTultimahora) January 5, 2026
Rusia exige respeto a la soberanía de Venezuela
El representante ruso también denunció el doble rasero de ciertos actores internacionales, señalando como hipócritas los intentos de evadir una condena clara del ataque. A su juicio, el silencio o la tibieza de algunos países responde al temor de confrontar al “gendarme global”; lo que debilita los principios fundamentales de la Carta de la ONU.
Nebenzia advirtió que las acciones de Washington impulsan el neocolonialismo y el imperialismo; rechazados por los países del Sur Global. Enfatizó que no se puede permitir que Estados Unidos actúe como juez supremo con potestad para invadir países, imponer castigos y ejecutar acciones al margen de la soberanía y la no intervención.
La agresión del 3 de enero incluyó bombardeos en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira; y culminó con el secuestro del presidente Maduro y su esposa.
Caracas calificó los hechos como una “gravísima agresión militar” destinada a apoderarse de los recursos estratégicos del país. Tras el ataque, numerosos países, entre ellos Rusia; exigieron la liberación de ambos y defendieron el derecho de Venezuela a decidir su destino sin injerencias externas.


















