El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, condenó el hecho y afirmó que la ofensiva tenía como propósito generar pánico y afectar la estabilidad social. Según el jefe de la diplomacia rusa, el ataque forma parte de una estrategia dirigida contra objetivos civiles, incluidos niños.
Las autoridades rusas acusaron a Ucrania de intentar sembrar el miedo entre la población civil luego de un ataque contra un autobús que transportaba a un equipo infantil de fútbol de Bielorrusia en la provincia rusa de Briansk. El incidente dejó una persona fallecida y varios heridos, entre ellos menores de edad.
De acuerdo con información difundida por las autoridades regionales, el autobús trasladaba a jóvenes futbolistas procedentes de la ciudad bielorrusa de Gómel, quienes se dirigían a la localidad rusa de Gelendzhik para disfrutar de un período vacacional. El gobernador interino de Briansk, Yegor Kovalchuk, informó que una mujer que acompañaba al grupo perdió la vida y que seis personas resultaron heridas, incluidos cuatro menores.
Las autoridades rusas sostienen que el vehículo fue alcanzado por un dron de tipo avión lanzado por las Fuerzas Armadas de Ucrania. Tras el incidente, funcionarios de Bielorrusia calificaron el ataque como un acto de terrorismo y expresaron su preocupación por la seguridad de los civiles.

Lavrov condena ofensiva contra equipo infantil bielorruso
Moscú también recordó otros ataques ocurridos en las últimas semanas en regiones fronterizas. Entre ellos mencionó un bombardeo contra un autobús en Yenákievo, en la República Popular de Donetsk; y un ataque con dron contra una locomotora de pasajeros que cubría la ruta entre Moscú y Simferópol.
Mientras continúa el conflicto entre Rusia y Ucrania, ambas partes mantienen acusaciones cruzadas sobre ataques a infraestructura y población civil. La situación sigue generando preocupación internacional por el impacto humanitario de la guerra.


















