España registró 5.807 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas durante el verano de 2026. La cifra representa el máximo de la última década, según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria por todas las causas (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III.
Los datos corresponden al periodo comprendido entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre. En ese intervalo se desarrolló el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperatura sobre la Salud. El balance supera los registros de los veranos de 2022 y 2025, que contabilizaron 4.789 y 3.832 muertes, respectivamente.
Pese al aumento, el resultado permanece por debajo del registrado en 2003. Aquel verano, considerado uno de los más mortíferos por calor en España, dejó alrededor de 13.000 fallecimientos. Esa crisis impulsó la creación de medidas preventivas por parte del Ministerio de Sanidad.
Agosto fue el mes con mayor mortalidad atribuida al calor, con 2.162 defunciones. Julio ocupó el segundo lugar, con 2.026 casos, seguido de junio, con 938; septiembre, con 559, y mayo, con 123. En comparación con 2025, el total de este año aumentó más del 51 %.

España alcanza su mayor cifra de muertes por calor en una década
Las personas mayores concentraron la mayor parte de las muertes estimadas. El 97 % correspondió a personas de 65 años o más, mientras que el 62 % se produjo entre mayores de 85 años. Las mujeres representaron el 60 % del total, con 3.486 fallecimientos, frente a los 2.321 registrados entre los hombres.
El impacto también presentó diferencias territoriales. Las tasas más elevadas de mortalidad atribuible al calor se observaron en el norte y el noreste de la península. Los especialistas vincularon el balance a un verano excepcionalmente cálido, con cuatro olas de calor identificadas por la Agencia Estatal de Meteorología y otro episodio a comienzos de septiembre.

A estas condiciones se sumaron la sequía persistente, los grandes incendios forestales y una intensa ola de calor marina en el Mediterráneo occidental. El Instituto de Salud Carlos III destacó la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica y reforzar las medidas de prevención y adaptación frente a las temperaturas extremas.
Por otra parte, un informe del Climate Impact Lab, vinculado a la Universidad de Chicago, advierte sobre los posibles efectos del fenómeno conocido como Superniño en la mortalidad mundial. El estudio proyecta hasta 451.000 muertes relacionadas con el calor durante los próximos seis meses. Sus autores señalan que las regiones con menos recursos podrían afrontar consecuencias más graves y subrayan la importancia de fortalecer la respuesta ante emergencias climáticas.


















