Ordinaria nunca: Lucir uñas decoradas ya no es un lujo, es una prioridad

Foto: Aunque ellos no entiendan, lucir uñas decoradas es una prioridad /Cortesía
Foto: Aunque ellos no entiendan, lucir uñas decoradas es una prioridad /Cortesía

El manicure y pedicure dejaron de ser un simple arreglo personal para convertirse en toda una tendencia que marca estilo y personalidad. Hoy en día, lucir unas uñas decoradas ya no es un lujo ocasional, sino casi una prioridad. Y es que a las mujeres nos encanta llevar esas uñitas impecables, con diseños que enamoran a primera vista y que hablan de quiénes somos sin decir una sola palabra.

Atrás quedaron aquellos tiempos en los que nos pintábamos las uñas en casa con lo que encontrábamos. Ahora, de preferencia, visitamos a verdaderas artistas que hacen maravillas con nuestras manos.

Este hermoso emprendimiento ha crecido como espuma, convirtiéndose en una excelente fuente de ingresos para muchas mujeres talentosas que, pincel en mano, construyen sus sueños desde su propio salón.

Para algunos podrá parecer un gasto; sin embargo, para quienes amamos este mundo es una inversión y, sobre todo, un merecido auto regalo. Porque si algo es cierto, es que las manos junto con el rostro son nuestra mejor carta de presentación.

Foto: Aunque ellos no entiendan, lucir uñas decoradas es una prioridad /Cortesía
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Aunque ellos no entiendan, lucir uñas decoradas es una prioridad

Y ojo con esto: con la llegada del Día del Amor y la Amistad, muchas ya tienen apartada su cita para sorprender a esa persona especial. No falta quien sueñe con que, además del diseño perfecto, llegue también ese anillo de promesa o compromiso.

Los precios varían según los efectos y decoraciones: efecto gato, espejo, cromado, aurora, mármol, azúcar, mate, Baby Boomer o encapsulado con pedrería. A esto se suman las formas: cuadradas, redondas, ovaladas o almendradas. Puede sonar complejo sobre todo para los hombres, pero es un universo fascinante por descubrir.

Además, estas uñas tienen un tiempo de duración que depende del diseño y del cuidado. Generalmente deben retirarse o retocarse cada 15, 21 días o máximo al mes. De no hacerlo, la uña natural puede deteriorarse y debilitarse con facilidad, por lo que el mantenimiento es tan importante como el diseño mismo.

Los costos pueden ir desde los 300 hasta los 1,500, dependiendo del trabajo realizado. Y sí, puede parecer elevado, pero también es cierto que nos merecemos lo mejor.

Este oficio, además, se ha convertido prácticamente en un fenómeno social. Hoy en día, muchas escuelas de oficios incluyen clases de manicure y pedicure dentro de su oferta académica, impulsando a nuevas generaciones a aprender una profesión rentable y creativa.

En conclusión, el mundo del manicure no es solo moda: es expresión, es autoestima, es emprendimiento y es comunidad. Porque al final, unas uñas bonitas no solo embellecen las manos… también levantan el ánimo y nos recuerdan cuánto valemos,