Milly Alcock, la actriz australiana que alcanzó proyección internacional por su papel como Rhaenyra Targaryen en House of the Dragon, atraviesa uno de los momentos más decisivos de su carrera tras ser confirmada como la nueva Supergirl en Supergirl: La Mujer del Mañana, una de las apuestas más ambiciosas del renovado universo DC.
En una entrevista con Forbes, la intérprete habló con honestidad sobre el vértigo que le generó asumir el rol, el impacto que tendrá en su vida y el recorrido personal que la llevó hasta este punto. Nacida y criada en Petersham; un barrio del Inner West de Sídney, Alcock creció lejos de los grandes focos y sin vínculos con la industria cinematográfica.
Es la menor de tres hermanos y recuerda una infancia sencilla, marcada por amistades de barrio, piscinas públicas y veranos descalza. Sin embargo, su etapa escolar no fue fácil. Según contó, siempre tuvo dificultades académicas y debió esforzarse el doble para aprobar.
Su paso por la Escuela Secundaria de Artes Escénicas de Newtown fue clave para acercarse profesionalmente a la actuación, aunque pronto tomó una decisión que marcaría su destino. En su último año escolar, priorizó los rodajes por sobre las clases y terminó abandonando la escuela con el apoyo de su familia.
El reto que llevará a Milly Alcock al centro del universo DC

Ese impulso la llevó a buscar independencia desde joven y a abrirse camino en la industria a través de comerciales y pequeños papeles televisivos.El verdadero punto de quiebre llegó en 2019 con la serie Upright, que la posicionó ante una audiencia más amplia.
Dos años después, recibió la llamada que cambiaría su carrera: había sido elegida para interpretar a Rhaenyra Targaryen en House of the Dragon. El proyecto se desarrolló en pleno contexto de pandemia y la obligó a mudarse sola a Londres con apenas 21 años.
Pese al éxito arrollador de la serie que se convirtió en el mayor estreno de HBO desde Game of Thrones, el proceso no estuvo exento de dificultades. Alcock reveló que, al inicio del rodaje, un comentario de una figura influyente afectó seriamente su confianza. Aun así, transformó la inseguridad en aprendizaje y reafirmó su compromiso con el oficio.
Ese crecimiento la condujo a su nuevo desafío: Supergirl. Dirigida por Craig Gillespie y con un presupuesto estimado de 200 millones de dólares, la película marcará un antes y un después en su trayectoria. Al recibir la confirmación, la actriz confesó haber sentido miedo y dudas sobre su capacidad para encarnar al personaje.
Con el tiempo, Alcock encontró conexión con una versión de Supergirl más humana y compleja, alejada del arquetipo perfecto. Para la actriz, ese enfoque fue clave para asumir el rol con mayor seguridad. Mientras el mundo la observa como una de las nuevas figuras centrales de DC, ella insiste en mantener los pies en la tierra y una vida cotidiana simple, lejos del glamour que muchos imaginan.
Así, Milly Alcock se prepara para dar el salto más grande de su carrera, consciente del impacto del proyecto, pero fiel a la autenticidad que la llevó desde los suburbios de Sídney hasta convertirse en una superheroína global.


















