Kristin Cabot rompe el silencio: «Fue la primera vez, estaba avergonzada»

Foto: Kristin Cabot rompe el silencio tras el polémico beso con su jefe /Cortesía
Foto: Kristin Cabot rompe el silencio tras el polémico beso con su jefe /Cortesía

Kristin Cabot, directora de Recursos Humanos de la empresa Astronomer, rompió el silencio tras el polémico incidente ocurrido en julio durante un concierto de la banda británica Coldplay, cuando fue captada bailando y besándose con el entonces director ejecutivo de la compañía, Andy Byron, por la ‘kisscam’.

La ejecutiva aclaró que no mantenían una relación romántica y que lo sucedido fue un error provocado por el alcohol.

Cabot, de 53 años, explicó en una entrevista con The New York Times que ella y Byron tomaron un par de cócteles de tequila cada uno y que, conforme avanzaba el concierto, comenzaron a parecer una pareja. En su relato, insistió en que esa noche fue la primera y única vez que se besaron.

La directora recordó la sensación de vergüenza al ver su imagen en una pantalla gigante, abrazada a su jefe: “Mi exmarido también estaba en el concierto y él era mi director ejecutivo. Estaba tan avergonzada y horrorizada. Es un cliché y una lástima”, confesó. Añadió que ambos acordaron informar inmediatamente al consejo directivo sobre lo ocurrido para gestionar la situación de manera profesional.

Foto: Kristin Cabot rompe el silencio tras el polémico beso con su jefe /Cortesía
Foto: Kristin Cabot rompe el silencio tras el polémico beso con su jefe /Cortesía

Kristin Cabot rompe el silencio tras el polémico beso con su jefe

El hecho se produjo mientras Cabot atravesaba su proceso de divorcio y había decidido salir con amigos para disfrutar del concierto. “Quizás una parte de mi cerebro estaba dando saltos y agitando los brazos, diciendo: ‘No hagas esto’”, recordó.

Tras la viralización del video, la ejecutiva recibió 500 a 600 llamadas diarias; los paparazzi acamparon frente a su casa y vehículos circulaban lentamente por su cuadra “como un desfile”. Además, recibió amenazas de muerte, aunque aclaró que fueron alrededor de 50 o 60, y no 900 como reportó la revista People.

El caso, que combinó redes sociales, fama y privacidad, dejó en evidencia la presión pública sobre figuras corporativas y la difícil línea entre vida privada y profesional, recordando que un instante puede convertirse en un fenómeno viral inesperado.

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