Ante este escenario, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) confirmó la aprobación de asistencia federal para la capital.
Según el comunicado oficial, la decisión presidencial permite a la agencia liderar la coordinación de los esfuerzos de respuesta; con el objetivo de mitigar el impacto en la población, proteger la salud pública y evitar que la emergencia evolucione hacia una catástrofe mayor.
El incidente está vinculado a la falla de la tubería conocida como Potomac Interceptor, cuya avería provocó el vertido de millones de galones de aguas residuales sin tratar en el río Potomac durante el último mes.

Trump declara estado de emergencia en Washington D.C.
Informes desde la zona describen condiciones extremadamente desagradables, con olores intensos y riesgos sanitarios elevados; lo que obligó a los equipos de respuesta a utilizar equipos especiales de protección en las labores realizadas en áreas cercanas del estado de Maryland.
El mandatario calificó la situación como un “enorme desastre ambiental” y señaló retrasos en la respuesta local, responsabilizando a autoridades demócratas, en particular al gobernador Wes Moore. Asimismo, aseguró haber instruido a las agencias federales para actuar de inmediato con todos los recursos disponibles.
Expertos de la Universidad de Maryland consideran este evento como uno de los mayores derrames de aguas residuales registrados en el país. Por su parte, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) advirtió que el impacto ecológico alcanza “proporciones históricas”, lo que refuerza la gravedad de la emergencia.

















