La demanda de trajes para bandas escolares, gimnasia y palillonas incrementa la producción en los talleres artesanales de Masaya, donde los pedidos comenzaron a llegar desde junio.
Las máquinas de coser trabajan a mayor ritmo en los talleres de Masaya con la llegada de la temporada de fiestas patrias. Desde junio, artesanos dedicados a la confección de vestuario y calzado comenzaron a recibir pedidos de colegios que se preparan para los tradicionales desfiles.
En el taller Angelus, con 30 años de trayectoria, la temporada representa uno de los períodos de mayor demanda. Actualmente, el trabajo está concentrado en la elaboración de botas para palillonas y otros grupos que participarán en las presentaciones escolares.
Ángela Alemán, propietaria del taller, explicó que este año esperan producir alrededor de mil pares de botas, una labor que se extenderá hasta mediados de septiembre y que también genera empleo para trabajadores de Masaya y comunidades rurales.

Talleres de Masaya trabajan a toda marcha para los desfiles patrios
“Para nosotros son temporadas altas, donde proveemos bastante trabajo a los trabajadores que vienen de zonas rurales y a otros que son de aquí de Masaya”; señaló Alemán.
La elaboración de las botas parte desde la creación de los moldes y la selección de las hormas, hasta el corte, armado y acabado de cada pieza. Entre los modelos que se producen están las botas teguaco y durazno. Aquí tenemos estas que van para la Costa; los diseños pueden variar de acuerdo con los requerimientos de cada colegio.
El taller también apuesta por la durabilidad y comodidad del calzado. Esa es una de las características del trabajo de los artesanos de Masaya. Las botas son elaboradas con materiales resistentes y cuentan con acolchado para facilitar su uso durante las largas jornadas de las presentaciones.
Los precios dependen del diseño y de los materiales solicitados. Una bota para palillona puede oscilar entre los 1,400 y 1,500 córdobas, aunque existen modelos de menor costo, según las características requeridas por el cliente.

Fiestas tradicionales y culturales
La temporada también representa una importante carga de trabajo para los confeccionistas.
En el taller JC Confecciones, de Juan Carlos Castillo Cuesta, los pedidos incluyen trajes para bandas escolares, gimnasia, palillonas y presentaciones folclóricas. Desde este espacio también se confeccionan huipiles, trajes para bailes de negras y otras piezas de la vestimenta tradicional, cuya demanda aumenta con el inicio de las fiestas tradicionales y culturales de la Cuna y Capital del Folclore Nicaragüense.
Castillo explicó que los colegios comienzan a cotizar y definir sus diseños desde junio, enviando los modelos y materiales que requieren para cada presentación.
Actualmente, uno de los pedidos contempla 130 vestidos para gimnasia y 100 trajes para banda, mientras que otros encargos oscilan entre 60 y 80 piezas, dependiendo de la cantidad de integrantes de cada agrupación.

Los pedidos no se limitan a Masaya. El taller también confecciona vestuarios para colegios de otros departamentos, entre ellos León y Managua.
“Tratamos de trabajar lo más fino que se pueda y representar lo que es el trabajo que caracteriza a Masaya”; expresó Castillo.
Durante los meses de mayor demanda, las jornadas de trabajo pueden comenzar a las seis de la mañana y extenderse hasta las 11 de la noche o la medianoche, mientras los trabajadores cumplen horarios establecidos para avanzar con los encargos.
Los trajes tienen precios que pueden superar los 2,000 córdobas, dependiendo del diseño y los materiales utilizados. Así, mientras los colegios afinan sus presentaciones para las fiestas patrias, en los talleres de Masaya artesanos y confeccionistas aceleran la producción.
De estos espacios salen las botas, vestidos y trajes que luego lucen estudiantes de distintos puntos del país, llevando consigo horas de trabajo artesanal y el sello de una ciudad reconocida por su tradición, arte y cultura.


















