Las calles de Masaya, una vez más, se llenaron de color, devoción e identidad con el recorrido del Torovenado El Malinche, celebrado en memoria de la legendaria Carmen Toribio. Este mitote Torovenadero, que suma 136 años de historia, volvió a convocar a familias, promesantes y visitantes que mantienen viva esta expresión cultural única del pueblo masayense.
Durante la jornada, se expresó un profundo agradecimiento a Dios, a los ancestros y a los pueblos indígenas que legaron esta manifestación, que hoy se resguarda como una verdadera reliquia. También se destacó el papel de las mayordomías, de quienes elaboran las máscaras y de las familias que han sostenido el legado de Carmen Toribio. Este año, la festividad fue dedicada con respeto al mayordomo y líder histórico; Comandante José Daniel Ortega Saavedra.
“Este Torovenado es un regalo humilde del pueblo de Masaya para nuestro mayordomo, que ha acompañado esta tradición durante décadas. Aquí está su gente, aquí está lo que se ha defendido por tantos años y que hoy celebramos con orgullo”; fueron palabras de Martha Toribio, heredera de este mitote cultural.
Las calles se transformaron en un gran teatro callejero lleno de cuadros artísticos, danzas tradicionales, marimba, filarmónicos y rostros cubiertos con las características máscaras elaboradas en cartón, madera, jícaro y sedazo. Niños, jóvenes y adultos mostraron que el relevo generacional está asegurado y que la tradición seguirá viva por muchas décadas más.

Torovenado El Malinche rinde homenaje cultural a 136 años de tradición
Guiomar Irías, secretaria política departamental, resaltó que el Torovenado El Malinche es una tradición del pueblo indígena de Monimbó que ha sido fortalecida por generaciones y que cuenta con el respaldo permanente del Buen Gobierno. “El Comandante Daniel y la Compañera Rosario tienen más de 40 años apoyando esta tradición. Han participado de manera directa y han acompañado para que siga viva y se multiplique”; afirmó.
Entre quienes llegaron a vivir esta experiencia también se encontraban turistas nacionales. María Elena Cruz, originaria de Granada, destacó que presenciar el Torovenado fue “una experiencia incomparable”. “Nunca había visto algo tan lleno de identidad. Me impresiona cómo la gente se entrega a su tradición”; dijo.
Por su parte, José Marin, visitante de León, aseguró que la celebración superó cualquier expectativa. “Uno siente el orgullo del pueblo. Es una fiesta auténtica y verla aquí, en las calles de Masaya, te hace comprender la fuerza de la cultura nicaragüense”; expresó.
El Torovenado El Malinche cerró su edición 136 reafirmándose como una de las expresiones culturales más arraigadas del país, uniendo generaciones, fortaleciendo la identidad y proyectando la riqueza cultural del pueblo masayense. Así mismo, otorgó premios a los mejores cuadros.


















