En un emotivo acto conmemorativo por la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA), brigadistas que formaron parte de la histórica epopeya de 1980 compartieron vivencias e historias transformadoras vividas en las montañas de Siuna y la región del Triángulo Minero.
Durante la actividad, los participantes enfatizaron que esta movilización no solo representó la enseñanza de las primeras letras, sino una verdadera experiencia de vida y convivencia comunitaria junto al campesinado nicaragüense.
La doctora Teresa Cantarero, actual jueza de Distrito Civil en el Complejo Judicial de Siuna, recordó ante las nuevas generaciones la entrega y el rigor vividos en aquellos años de juventud.
Cantarero relató que los brigadistas experimentaron en carne propia las duras condiciones y la extrema pobreza campesina, adaptándose plenamente a las faenas agrícolas y compartiendo la dieta local en los hogares rurales.

Brigadistas reviven las historias que dejó la Cruzada de Alfabetización
«Cuando ellos aprendieron a firmar o poner sus nombres era una gran alegría; ellos creían que salían de un bachillerato. Así se vivieron esos momentos en la Gran Cruzada Nacional»; enfatizó al evocar el regocijo manifestado por las familias alfabetizadas al dominar la lectura y la escritura.
Por su parte, el profesor Ronald Ramírez Chow rememoró las extenuantes jornadas cotidianas de trabajo; mencionando las caminatas de más de dos horas desde Coperna para internarse en las profundidades de la montaña.
Durante su misión en el campo, Ramírez Chow logró la Alfabetización de ocho campesinos; integrándose de manera sincera y fraterna a la vida diaria y productiva de las comunidades.
Durante el acto conmemorativo, la secretaria política del FSLN en el Triángulo Minero, Yamileth Roque; reafirmó la total vigencia del histórico mandato encomendado por el comandante Carlos Fonseca Amador.
Roque resaltó que la epopeya heroica de 1980 logró reducir drásticamente el analfabetismo a nivel nacional al 13 %; sacando al país de la oscuridad educativa.
Asimismo, subrayó que la juventud del presente mantiene viva esta misión mediante los programas especiales de alfabetización que impulsa el Ministerio de Educación (MINED), adaptando la labor en barrios y comunidades para continuar llevando el pan del saber a todos los rincones del país.



















