El autodenominado jeque detrás de una toma de rehenes en el corazón de Sídney era un delincuente violento acusado como cómplice de asesinato y de varios delitos sexuales, que albergaba un profundo resentimiento contra el Gobierno australiano, al que culpaba de haberse llevado a sus hijos.
Man Haron Monis, un refugiado iraní descrito por aquellos que lo conocieron como muy inusual y solitario, murió la madrugada del martes después que policías fuertemente armados irrumpieron en la cafetería Lindt y liberaron a un grupo de rehenes para poner fin a un asedio de 16 horas.
Monis, también conocido como Jeque Haron, fue acusado el año pasado de ser cómplice del asesinato de su ex esposa, que fue apuñalada y quemada en un bloque de apartamentos de Sídney. Este año fue acusado de agresión sexual contra una mujer en Sídney. Más cargos en su contra fueron presentados en octubre.
También fue declarado culpable en el 2012 de enviar cartas amenazantes a las familias de ocho soldados australianos muertos en Afganistán. Una lista tan larga de acusaciones y delitos ha suscitado dudas sobre si las autoridades deberían haber hecho más para detener a Monis.
Su sitio de internet, que fue cerrado por las autoridades, ofrecía la imagen de un hombre enfurecido con los tribunales australianos y por injusticias percibidas contra los musulmanes en Irak y Afganistán.
El abogado de defensa criminal con sede en Sídney Adam Houda, que representó a Monis sobre las cartas enviadas a las familias de los soldados, lo describió como un solitario profundamente inestable, totalmente apartado de la comunidad musulmana muy unida de Sídney.
Monis se comparaba con el fundador de Wikileaks, Julian Assange, diciendo que estaba siendo perseguido por sus creencias políticas, y arremetía contra el Gobierno por las acusaciones de agresión sexual que se le imputaban.

SÍDNEY (Reuters)
















