Después de ser atropellado cerca de un restaurante, el perro fue llevado a un albergue de la ciudad de Ozark, Alabama, en el que luego de cierto tiempo, sin que nadie lo adoptara, decidieron sacrificarlo.
´´El veterinario preparó la inyección y se la aplicó al perro, se quedó quieto, pero en el transcurso de la noche el animal se recuperó´´ asegura Wanda Snell, empleada del albergue y testigo del sacrificio.
Un mes después de lo acontecido, el perro fue adoptado por una familia de la ciudad de Birmingham, Alabama, quienes lo bautizaron con el nombre de Lázaro.
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