Abandonado por su familia y de las personas que talvez un día se hicieron llamar sus amigos, se encontraba un bebedor consuetudinario en uno de los callejones del Mercado Oriental, cerca de los semáforos de Ciudad Jardín, el hombre que dedico toda su vida a tomar licor estaba grave, por lo que buenos samaritanos llamaron a miembros de la Dirección General de Bomberos para que lo atendieran.
El borrachito únicamente conocido como «el yuquita» fue llevado a un hospital capitalino. Personas que hablaron tras nuestras cámaras dijeron que en el centro de compras, son muchos los bebedores abandonados por la sociedad y la mayoría de ellos no corren la misma suerte de ser trasladados a hospitales capitalinos.
Henry Gómez
















