Los esfuerzos de búsqueda de al menos dos docenas de víctimas de la peor erupción volcánica en décadas en Japón fueron suspendidos el martes debido a las preocupaciones sobre el aumento de la actividad dentro del volcán, que incluyen la posibilidad de otra explosión de vapor.
Cientos de investigadores militares se preparaban para acceder al Monte Ontake a pie y en helicóptero para reanudar la recuperación de al menos 24 personas atrapadas en una lluvia mortal de ceniza y piedras originada después de una sorpresiva erupción el sábado, cuando el lugar estaba lleno de excursionistas, entre ellos muchos niños.
Doce cuerpos han sido recuperados desde la cima del volcán a 3.067 metros, pero se teme que al menos 36 personas han muerto. El rescate se ha visto obstaculizado por los altos niveles de gases tóxicos y cenizas en una montaña que sigue en erupción.
Al menos 69 personas resultaron heridas, 30 de ellas de gravedad. Los cada vez más fuertes sismos volcánicos que se registraron la mañana del martes han aumentado los temores de que el cráter pueda expulsar más rocas o incluso producir otra explosión de vapor, dijo a Reuters un funcionario de la Agencia Meteorológica de Japón, que vigila los volcanes.
La explosión del fin de semana pudo haber expulsado rocas con tanta violencia que éstas habrían alcanzado la velocidad de un avión, dijo Kazuaki Ito, un vulcanólogo que estudió el Ontake tras su erupción en 1979, la primera de su historia de la que se tengan registros.
Más de 800 rescatistas estaban listos para retomar los trabajos y se dirigirían al monte más tarde en el día si las cosas se calmaban, dijo un bombero.

TOKIO (Reuters)
















