La OTAN retoma la política de contención de Rusia

La OTAN eligió como sede de su cumbre un hotel lujoso rodeado de colinas pintorescas en el sur de Gales. Parecía que el ambiente de tranquilidad es idóneo para centrarse en el tema de Afganistán del que la alianza se retira este año o en la seguridad cibernética, uno de los retos clave del siglo XXI, escribe Nezavisimaya Gazeta.

Sin embargo, la crisis ucraniana, la reincorporación de Crimea a Rusia y «la invasión militar rusa del sudeste de Ucrania» obligaron a remodelar la agenda de la cita en el Reino Unido.

Rusia y Ucrania, por primera vez de la historia del bloque, se mencionan ya en el primer párrafo de la declaración final de la cumbre. «Las acciones agresivas de Rusia contra Ucrania cambiaron a fondo nuestra visión de la Europa íntegra, libre y pacífica», indica el documento.
Las decisiones tomadas en la cumbre envían un mensaje claro a Moscú, constató el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

Se trata en particular de la creación de las fuerzas de disponibilidad operacional máxima, unidad militar conceptualmente nueva capaz de trasladarse a la zona de conflicto en un par de días. Contará además con puntos de apoyo, posiblemente, en las repúblicas bálticas, Polonia y Rumania.

Al mismo tiempo, la Alianza Atlántica se abstuvo de romper definitivamente las relaciones con Rusia y dejar sin validez al Acta Fundamental Rusia-OTAN firmado en 1997.
La canciller alemana, Angela Merkel, insistió en la necesidad de seguir aplicando la estrategia doble respecto a Moscú: de un lado, dureza y sanciones, de otro, invitación al diálogo.

En la OTAN de nuevo comenzaron a hablar sobre «la contención mediante la intimidación», terminología propia de la Guerra Fría.