Desde pobladores hasta industriales hondureños se manifestaron preocupados este jueves por los cortes del servicio de electricidad a causa de la sequía que mermó los embalses de las principales represas de generación, provocando también racionamientos de agua potable.
«Estamos preocupados. Los cortes son desde hace varios días y hemos tenido pérdidas porque se dañan las cosas que tenemos en el refrigerador», dijo a la AFP María Marta Banegas, de 48 años, dueña de un pequeño mercado en la marginal colonia Los Quebrachitos, noreste de la capital.
El gerente de la estatal Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), Emil Hawit, provocó la alarma el miércoles al anunciar racionamientos en el servicio hasta de cuatro horas diarias, rotando las zonas de las diferentes ciudades.
La ENEE genera alrededor de 500 megavatios/hora mediante hidroeléctricas y otros 900 megavatios los compra a empresarios privados que generan con plantas a base de derivados del petróleo.
Hawit atribuyó los racionamientos a la merma en las represas hidroeléctricas a la sequía provocada por el fenómeno climático El Niño.
El atraso de las lluvias por más de dos meses, que no había acontecido en las últimas décadas, también tiene a los habitantes de la capital hondureña sometidos a severos racionamientos de agua.
Las cuatro fuentes que abastecen a más de millón de habitantes de la ciudad están en las últimas reservas, lo que obligó al estatal Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) a suplir a los 665.000 usuarios de la ciudad cada tres días y únicamente por doce horas cada día.
TEGUCIGALPA, (AFP)
















