Una aparente calma volvió a las calles de Donetsk el miércoles después del mayor enfrentamiento entre tropas ucranianas y separatistas prorrusos en el este del país, en un conflicto marcado por la elección de un nuevo presidente que ha prometido que acabará con las revueltas.
Entre lunes y martes, decenas de rebeldes murieron en un ataque militar que buscaba retomar el control del aeropuerto de la ciudad, que los insurgentes habían tomado la mañana después de que los ucranianos eligieran a Petro Poroshenko como presidente. Después del ataque del Gobierno -la primera vez que Kiev despliega toda su fuerza militar contra los combatientes- las morgues estaban repletas de cadáveres de rebeldes armados.
Líderes separatistas aseguraron que unos 50 hombres murieron, incluyendo combatientes que viajaban en un camión y que fueron atacados cuando se alejaban del campo de batalla. El Gobierno dijo que no registró bajas en la operación, en la que sus aviones dispararon contra el aeropuerto y paracaidistas retomaron su control.
Moscú ha demandado a Kiev que detenga la operación militar en el este, pero Putin también ha anunciado la retirada de decenas de miles de soldados que había reunido en la frontera. Un oficial de la OTAN dijo el miércoles que miles de soldados rusos se habían retirado, aunque todavía quedaban decenas de miles en el lugar.
Moscú dice que quiere trabajar con Poroshenko, pero no tiene planes para mantener conversaciones. Niega las acusaciones de Kiev y de países occidentales de que está detrás de la rebelión. «No tengo dudas que Putin podría terminar los enfrentamientos usando su influencia directa», dijo Poroshenko. «Definitivamente quiero hablar con Putin y tener conversaciones para estabilizar la situación», agregó.
En Donetsk, algunas tiendas estaban cerradas, pero la calma había retornado. Unos 1.000 mineros de Donbass realizaron el miércoles una manifestación en apoyo a los separatistas en Donetsk.
DONETSK Ucrania (Reuters)
















