Hijos desconsiderados van a la cárcel

Bebedores conocidos como «Guacamaya y Chimbombita» se han convertido en un dolor de cabeza para su madre, quien tiene que soportar día con día no sólo el alcoholismo que profesan, sino hasta el maltrato que estos le dan, exigiéndole les dé un plato de comida, después que llegan de su farra.

Doña María Feliciana López, se gana la vida vendiendo café molido y tortillas y a diario recorre las calles de Ocotal para buscar el sustento del hogar. En reiteradas ocasiones ha tenido que auxiliarse de las autoridades policiales para evitar que suceda una desgracia en las manos de sus hijos Melvin Antonio y Javier Salcedo, que asegura le han perdido el respeto.

La Policia Nacional acudió al llamado de la anciana, quien pide saque a estos ingratos de su casa para evitar le sigan dando mala vida y sufrimiento.

Erika Monge