Todavía no hay datos oficiales para el 2013 en España, pero en los primeros tres meses del 2014, la cantidad de migrantes que llegaron a Melilla ya es superior a los 1.000 del mismo período el año pasado. Tan solo el 18 de marzo, 500 personas cifra sin precedentes completó el cruce. Semanas antes las autoridades marroquíes habían impedido el cruce de 700 migrantes.
Toda Europa está sintiendo la presión migratoria africana. Las Naciones Unidas dijeron que hubo un aumento del 300% en la cantidad de migrantes que intentan llegar por mar a Lampedusa este año.
Italia recogió unos 4.000 migrantes en altamar en los dos últimos días, de acuerdo con el gobierno. Este año, los italianos ya han rescatado a 15.000 migrantes y otros 300.000 esperan en Libia para intentar el peligroso cruce.
Para los migrantes de Melilla, la mayoría de los cuales pasó los dos últimos años atravesando el centro y oeste de Africa, su detención en Melilla es tan solo un traspié temporal. Es previsible que en pocas semanas intenten de nuevo llegar a Europa. Decenas resultan heridos en cada intentona y a menudo hay muertes, incluidas las de 15 personas que se ahogaron cerca de Ceuta el 6 de febrero, luego de que guardias españoles les dispararon balas de goma.
La Corte Suprema española prohibió el uso de balas de goma luego del revuelo causado por ese incidente. Eso puede envalentonar a los migrantes. «No se sienten tan amenazados», expresó Anke Strauss, de la Organización Internacional de la Migración.
Mellilla y Ceuta son los únicos puntos que permiten llegar a Europa por tierra desde Africa. Casi todas las semanas cientos de migrantes bajan de campamentos en la montaña, desbordan a la policía marroquí e intentan escalar los cercos, usando varas para hacer presión sobre los alambres de púa.
España ya emitió señales de alarma sobre la inmigración ilegal. La semana pasada el presidente del gobierno español Mariano Rajoy pidió un «mayor compromiso» para lidiar con la situación en Ceuta y Melilla. Las autoridades españolas y marroquíes calculan que hay no menos de 30.000 inmigrantes ilegales en Marruecos, la mayoría de los cuales esperan poder llegar a Europa.
Ante semejante presión, los países apelan a tácticas cada vez más brutales, según organizaciones defensoras de los derechos humanos. En febrero Human Rights Watch denunció que las fuerzas de seguridad de ambos países golpeaban a los migrantes y expulsaban a los que lograban cruzar el cerco sin considerar sus pedidos de asilo.
MELILLA, España (AP)
















