Submarinos robot se suman a la búsqueda del avión perdido

Con tres kilómetros o más de profundidad y más oscuro que la noche, el océano es un ámbito de búsqueda particularmente complicado.

Si los restos de un avión malayo desaparecido están en las profundidades del Océano Indico, los investigadores probablemente deberán apelar al menos parcialmente a submarinos robot y los científicos que los operan para escudriñar el lecho oceánico.

Antes de que puedan despacharse submarinos para buscar el avión malayo, debe reducirse considerablemente la zona de búsqueda. Esa área, que cambia diariamente debido a distintos factores como las corrientes oceánicas, tenía el miércoles 220.000 kilómetros cuadrados (85.000 millas cuadradas).

Pero si los investigadores pueden precisar un lugar aproximado del presumible accidente, probablemente apelarán a los AUV para iniciar la tarea metódica de rastrear kilómetros (millas) de lecho oceánico en busca de irregularidades que pudieran ser los restos.

La armada estadounidense los usa para buscar minas submarinas porque pueden permanecer debajo de la superficie de aguas muy frías mucho más tiempo que cualquier buzo, sin la preocupación de exponer a seres humanos al peligro. Las empresas de energía los utilizan para inspeccionar el lecho marino para posibles pozos submarinos.

En 2009, el Instituto Waitt de California envió a las profundidades un par de AUV que inspeccionaron el fondo del Pacífico Sur durante 72 días en un intento infructuoso por hallar el avión de la aviadora estadounidense Amelia Earhart, que desapareció en el Pacífico en 1937.

AP