El Universo Cinematográfico de Marvel viene de capa caída desde hace varios años—sí, te estoy viendo a vos, Moon Knight, que fuiste un desastre, y a Eternals con su pretensión aburrida—, por lo que sentarse a ver algo de Marvel ya se sentía como una tarea pesada. Pero Wonder Man llegó a Disney+ para darnos una bofetada de realidad y recordarnos que, para contar una buena historia, no necesitás que el universo se esté acabando cada cinco minutos.
Lo que hace Yahya Abdul-Mateen II es de otro nivel. Simon no es el típico galán que presume sus músculos; es un tipo que vive su superfuerza y velocidad como una limitación. Es un recluido social. Para él, actuar no es un capricho de Hollywood, es su única forma de conectar, de soltar esa presión que lleva por dentro.
Es una historia de identidad. Simon quiere protagonizar el remake de una película que veía con su padre, a quien recuerda con especial cariño. Es una motivación humana, tangible, lejos de las gemas del infinito y toda esa parafernalia.
El eje para que funcione Wonder Man, la serie, es simple: Ben Kingsley. El regreso de Trevor Slattery es magistral. Esa dinámica de «amigos a la fuerza» (el bromance, pues) donde Trevor lo espía para el gobierno pero termina queriéndolo de verdad, es lo que le da el corazón a la trama.
No hay villano físico, señores. Aquí el villano es la inseguridad, es el miedo a soñar, es el Hollywood que puede asfixiar y que se retrata con una naturalidad que parece de otro tipo de producciones.

Wonder Man, una serie que sí tiene alma en el UCM
Wonder Man tiene más capas y es mucho más humano que el Iron Man o el Thor que nos vendieron por años. Aquí no hay rellenos innecesarios, hay momentos de cierta reflexión o que los personajes respiren, duden, sientan. Bueno, que parece hay guionistas honestos detrás de la trama.
Por mucho tiempo, el UCM ha pecado de querer ser un «shonen» (ya saben, ese género de anime de héroe contra villano) pero mal ejecutado. A veces nos meten tres horas de película donde la mitad es puro relleno, incluyendo Infinity War y Endgame.

Wonder Man, en cambio, es una miniserie redonda. Se siente como cine, se siente orgánica y los diálogos… bueno, suenan a gente real y a una producción más concienzuda.
Mi recomendación es que si querés ver una historia bien escrita, con actuaciones de peso y un tono que respeta tu inteligencia, esta es la tuya. Es, junto a WandaVision y Loki, de lo poco que rescato de esta etapa de Marvel.
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