Investigadores de la Universidad Federal del Lejano Oriente (UFLO), en colaboración con otras instituciones científicas de Rusia; desarrollaron un nuevo material compuesto de alta eficiencia destinado a proteger tanto a las naves espaciales como a los cosmonautas frente a la radiación cósmica. El avance fue informado a través del sitio web oficial de la universidad.
La radiación espacial representa uno de los principales desafíos en las misiones de exploración del espacio profundo; ya que los flujos de partículas de alta energía del viento solar y los rayos cósmicos pueden afectar gravemente la salud humana y el funcionamiento de los sistemas electrónicos. Además; la radiación ioniza los materiales de las naves, generando radiación secundaria dentro de su estructura.
Ante este problema, los científicos se propusieron crear un material que ofreciera protección combinada; capaz de dispersar partículas energéticas y absorber radiación fotónica, sin que ello implique altos costos de producción. Como resultado, desarrollaron compuestos cerámico-metálicos del sistema LaB₆-Al-Mg; fabricados mediante una avanzada tecnología de sinterización por plasma de impulso eléctrico.
Según explicó el director del proyecto, Oleg Shichalin, el material presenta alta densidad y una notable capacidad para absorber protones, siendo especialmente efectiva la composición que contiene un 50 % de hexaboruro de lantano (LaB₆). Incluso en capas delgadas, el compuesto ofrece una protección significativa para los metales utilizados en estructuras espaciales.
Rusia apuesta por vuelos espaciales seguros y duraderos

Otro aspecto clave del desarrollo es que el material puede mecanizarse fácilmente con herramientas convencionales, lo que permite su uso en estructuras complejas, un requisito fundamental para la industria aeroespacial moderna.
El proyecto se enmarca dentro de las estrategias científicas y tecnológicas de Rusia orientadas a garantizar vuelos espaciales tripulados de larga duración, incluidos los planes de exploración del espacio circunlunar.
En la investigación participaron también científicos de la Universidad Estatal de Sajalín, la Universidad Politécnica de Tomsk y el Instituto de Química y Tecnología de Elementos Raros y Materias Primas Minerales I. V. Tananayev, del Centro Científico de Kola de la Academia de Ciencias de Rusia.

















