Un grupo de físicos de Europa y China ha logrado un importante avance científico al presentar los primeros relojes nucleares operativos del mundo, una tecnología que podría transformar la forma en que se mide el tiempo y abrir nuevas posibilidades para la investigación científica y el desarrollo tecnológico.
A diferencia de los relojes atómicos actuales, considerados los más precisos del planeta, los nuevos dispositivos se basan en cambios de energía que ocurren dentro del núcleo del átomo; en lugar de utilizar las oscilaciones energéticas de los electrones que orbitan a su alrededor.
Este logro representa la culminación de más de dos décadas de trabajo por parte de la comunidad científica internacional, según informó la revista especializada Nature.
Para desarrollar estos innovadores relojes, los investigadores emplearon el isótopo torio-229, un elemento con propiedades únicas que permiten excitar su núcleo mediante luz ultravioleta de manera controlada.

China y Europa hacen realidad el reloj nuclear
Los primeros resultados son prometedores: los científicos de Europa y China estiman que estos relojes podrían desviarse apenas un segundo cada tres millones de años; una precisión suficiente para demostrar la viabilidad de esta nueva tecnología.
Los expertos explican que los relojes nucleares podrían superar a los atómicos en estabilidad y precisión; ya que el núcleo se encuentra mejor protegido de factores externos como cambios de temperatura, vibraciones o campos eléctricos.
Esto permitiría reducir la complejidad de los sistemas de aislamiento utilizados actualmente y facilitar el desarrollo de dispositivos más compactos y eficientes.
Además de sus aplicaciones en navegación satelital, telecomunicaciones y sistemas avanzados de posicionamiento; los relojes nucleares podrían convertirse en herramientas clave para estudiar fenómenos fundamentales del universo.
Su extraordinaria sensibilidad permitiría detectar pequeñas variaciones en las fuerzas de la naturaleza o incluso explorar nuevas teorías sobre la estructura del cosmos; inaugurando una nueva etapa en la física de precisión.


















