El reciente paso del cometa interestelar 3I/Atlas por el perihelio del Sol ha generado nuevas hipótesis científicas debido a su aumento repentino de brillo y aceleración inusual. Estas anomalías despertaron especulaciones sobre una posible fragmentación del objeto e incluso la posibilidad de una explosión.
Ante estas dudas, un grupo de astrofísicos inició un análisis detallado del comportamiento del cometa durante su máximo acercamiento al Sol, con el fin de comprender mejor la dinámica de los objetos interestelares.
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El reconocido científico Avi Loeb destacó, a partir de imágenes captadas por Frank Niebling y Michael Buechner, la presencia de múltiples chorros de gas que se extienden hasta un millón de kilómetros hacia el Sol y tres millones en dirección opuesta.
Según sus cálculos, el cometa habría perdido cerca del 16 % de su masa, un valor sorprendente para un cuerpo de tales dimensiones.

¿Se fragmentó 3I/Atlas?
Loeb señaló que la mayoría del material expulsado corresponde a dióxido de carbono (CO₂), cuya sublimación requiere menos energía que el hielo de agua. Esta liberación masiva de gas sugiere una pérdida de masa acelerada, posiblemente producto de una fragmentación súbita.
El investigador estima que 3I/Atlas podría haberse dividido en al menos 16 fragmentos, lo que implicaría un evento explosivo natural durante su paso por el perihelio.
Sin embargo, otros expertos se muestran escépticos. Qicheng Zhang, del Observatorio Lowell, afirmó que las observaciones actuales muestran un cometa “normal y saludable”; sin evidencia de ruptura del núcleo.

Para Zhang, los datos son compatibles con un comportamiento natural, descartando por ahora la idea de una explosión o de un origen artificial del cometa.
El debate continúa abierto, y 3I/Atlas se consolida como un caso clave para el estudio de los viajeros interestelares que cruzan nuestro Sistema Solar.


















