China: «Los derechos humanos no pueden usarse para maquillar la hegemonía»

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Foto: China: "Hay que practicar la igualdad soberana" /Cortesía

El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, afirmó este lunes que ningún país tiene derecho a dar lecciones sobre derechos humanos a otros, durante su discurso en la apertura del 61.º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Wang Yi subrayó que la igualdad soberana debe ser la base de la gobernanza global en materia de derechos humanos. “Ningún país puede actuar como ‘maestro de derechos humanos’ ni imponer un modelo como único y supremo”; dijo.

Además, destacó la importancia de que todos los países, especialmente los del Sur Global, participen de manera equitativa en la toma de decisiones y se beneficien de los sistemas de gobernanza internacional.

El canciller insistió en respetar el derecho internacional como fundamento de esta gobernanza. “Los derechos humanos no pueden usarse para decorar la democracia ni justificar hegemonías”, afirmó. Llamó a los Estados a defender la no injerencia en asuntos internos y a rechazar los dobles estándares bajo el pretexto de proteger los derechos humanos.

Foto: China: "Hay que practicar la igualdad soberana" /Cortesía
Foto: China: «Hay que practicar la igualdad soberana» /Cortesía

China: «Hay que practicar la igualdad soberana»

Wang Yi también resaltó la necesidad de fortalecer el multilateralismo y abordar los desafíos contemporáneos, incluyendo el colonialismo, la discriminación racial y cuestiones emergentes como la inteligencia artificial y el cambio climático, vinculadas a los derechos humanos.

Finalmente, el diplomático chino enfatizó un enfoque centrado en las personas y en el desarrollo como medio para garantizar la dignidad y bienestar de todos. “Una vida feliz para el pueblo es el mayor derecho humano. Debemos asegurar sustento a los ancianos, educación a los niños, apoyo a los vulnerables y atención médica a los enfermos, para que nadie quede atrás”; concluyó.

El discurso de Wang Yi refleja la postura de China de promover un sistema global de derechos humanos inclusivo, equitativo y respetuoso de la soberanía de cada país, priorizando el bienestar de las personas y la cooperación internacional frente a los retos contemporáneos.

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