
Con la mirada puesta en el Clásico Mundial de Béisbol, Ronald Medrano asume el reto con una visión clara: aportar profundidad desde la lomita y convertirse en un soporte sólido para el staff de lanzadores de Nicaragua. Tras su exitoso paso por los Charros de Jalisco, el derecho entiende que los torneos cortos exigen eficiencia, resistencia y control emocional.
El serpentinero reconoce que el béisbol moderno ha cambiado la administración del pitcheo. La “mentalidad del manager” prioriza el conteo de lanzamientos y la estrategia situacional, limitando en ocasiones la duración de los abridores. Sin embargo, su meta personal es clara: trabajar físicamente para ofrecer más innings y aliviar la carga del relevo.
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Su experiencia reciente en México, donde encontró estabilidad y respaldo en lo que define como su “segunda casa”, ha sido determinante para su crecimiento. Ese entorno le permitió enfocarse exclusivamente en su rendimiento y ejecutar con mayor seguridad en momentos de presión.
Además, Medrano considera que el grupo nacional combina juventud y veteranía en una fórmula interesante de cara al desafío internacional.
“Siento que es un equipo que tiene mucha hambre de ganar y creo que un equipo que tiene hambre de ganar es capaz de lograr grandes cosas”.
Con esa convicción, el derecho se integrará el próximo viernes a las prácticas para “afinarse” y alcanzar su mejor versión. Nicaragua apuesta a su liderazgo y experiencia para competir ante las potencias mundiales en el Clásico Mundial de Béisbol de 2026.
















