La madrugada del sábado 29 de noviembre, Tyron, un niño de 2 años y 8 meses, resultó atropellado mientras caminaba solo frente a su vivienda en San Carlos, Costa Rica. Aunque permanece hospitalizado, su familia celebra la evolución positiva de su salud, a la que llaman un milagro.
Considerado un verdadero milagro por sus padres, quienes lucharon durante siete años con tratamientos médicos sin éxito antes de lograr el embarazo, Tyron llegó a sus vidas como una bendición. Su madre, Elizabeth Dávila; asegura que la llegada del niño transformó su existencia y que lo cuidan con fe y devoción.
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El conductor involucrado en el accidente se entregó voluntariamente a las autoridades de Costa Rica y explicó que no se percató de que había atropellado a un niño.
Según sus mensajes de audio a la familia, al escuchar el golpe pensó que era un perro y continuó su camino, debido a la lluvia y la neblina que dificultaban la visibilidad. Posteriormente, al comprender la magnitud del accidente, se puso a disposición de los padres para colaborar en lo que fuera necesario.

Tragedia en Costa Rica
La madre relató que Tyron es un niño muy activo e inquieto, capaz de abrir puertas desde pequeño. La noche del accidente, la familia no colocó el dispositivo de seguridad habitual que impedía que el menor saliera solo, lo que permitió que llegara a la calle.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de San Carlos, Costa Rica, investiga al chofer y a los padres por presuntos delitos de incumplimiento de deberes de patria potestad y lesiones culposas; aunque la familia asegura que siempre ha cuidado a Tyron con responsabilidad.
“Él es un milagro desde antes de nacer. Dios sigue cuidando de él y estará con nosotros por mucho tiempo”; expresó Dávila, quien agradece la atención médica y pide oraciones por la pronta recuperación de su hijo.


















