En Río de Janeiro, al menos ocho personas perdieron la vida este miércoles durante un amplio operativo policial contra el narcotráfico en favelas del centro de la ciudad; según informó el Gobierno regional.
La intervención resultó ejecutada por el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) y tuvo como principal objetivo capturar a Claudio Augusto dos Santos, alias “Jiló”; señalado como uno de los principales líderes criminales en el Morro dos Prazeres.
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Asimismo, de acuerdo con el jefe de la Policía Militar, Marcelo Menezes; Jiló estaba vinculado a delitos graves como secuestros, robos y el asesinato de un turista italiano en 2016; quien habría ingresado accidentalmente a una zona controlada por su organización.
Además, las autoridades indicaron que seis de los fallecidos tenían vínculos con el crimen organizado; mientras que otra víctima era un residente local que resultó tomado como rehén y murió tras resultar herido durante el enfrentamiento.

Impacto en Río de Janeiro
Sin embargo, tras la muerte del líder criminal, presuntos miembros de su grupo respondieron con actos violentos; incluyendo la quema de un autobús y el bloqueo de varias vías. También, estos hechos provocaron la suspensión del transporte público y el cierre temporal de escuelas; afectando directamente la rutina de los habitantes de Río de Janeiro.
Por tanto, el operativo ha generado un fuerte debate en el país. Algunos sectores lo califican como una masacre y cuestionan la estrategia de seguridad; mientras que otros defienden una postura más firme contra la delincuencia.
La operación forma parte de una política de seguridad más amplia impulsada por el gobierno regional; que ya había sido criticada por su alto impacto en comunidades vulnerables.
El canciller de Brasil, Mauro Viera, recalcó que la designación de bandas es un asunto de injerencia, "que permitiría que el ejército de EE.UU. invadiera territorio brasileño".https://t.co/2OtMVVqzzC
— teleSUR TV (@teleSURtv) March 18, 2026
Finalmente, el Gobierno brasileño busca evitar que grupos como el Comando Rojo sean clasificados como organizaciones terroristas; lo que podría justificar intervenciones internacionales más agresivas en la región.


















