El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó su rechazo a la decisión del Gobierno de Costa Rica de cerrar su embajada en La Habana y limitar las relaciones al ámbito consular, calificándola como una medida unilateral y sin justificación.
A través de su cuenta en X, el mandatario afirmó que se trata de un “acto inamistoso”, y aseguró que responde a presiones del Gobierno de Estados Unidos, en el marco de una política que según denunció busca aislar a la isla en la región.
La decisión fue comunicada el pasado 17 de marzo por la Cancillería costarricense mediante una nota diplomática, en la que solicitó a Cuba retirar a su personal diplomático en San José, manteniendo únicamente funciones consulares y administrativas.
Desde La Habana, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) también criticó la medida y cuestionó las declaraciones del presidente costarricense, Rodrigo Chaves, quien justificó la decisión señalando la situación interna cubana. Las autoridades cubanas consideran que estas afirmaciones “tergiversan la realidad” y omiten el impacto de las sanciones estadounidenses.
Cuba califica de “acto inamistoso” la medida

El Gobierno cubano sostiene que esta decisión forma parte de una estrategia más amplia de presión internacional, impulsada por Washington, para debilitar sus relaciones con América Latina. Además, ocurre en un contexto complejo para la isla, marcado por escasez de combustible y dificultades económicas.
A pesar de la tensión diplomática; Cuba ha recibido respaldo de países aliados como México, que han brindado ayuda humanitaria en los últimos meses.
Rechazamos la decisión unilateral del gobierno de #CostaRica, de rebajar el nivel de las relaciones con #Cuba, limitándolas al ámbito consular, sin argumento ni justificación alguna.
Se trata de un acto inamistoso, que responde a evidentes presiones del gobierno de EE.UU, como…
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) March 18, 2026
En su mensaje, Díaz-Canel subrayó que; pese a la medida adoptada por Costa Rica; las relaciones históricas entre ambos pueblos “se mantendrán firmes”; destacando los lazos culturales y políticos que han unido a ambas naciones durante décadas.
La decisión abre un nuevo capítulo de fricción diplomática en la región y refleja el impacto de las tensiones geopolíticas en América Latina.


















