El canciller cubano; Bruno Rodríguez Parrilla, denunció la nueva ronda de sanciones anunciada por Estados Unidos y acusó al secretario de Estado; Marco Rubio, de impulsar una política orientada a aumentar la presión económica sobre la isla.
A través de la red social X, Rodríguez afirmó que las medidas forman parte de una política de “máxima asfixia económica y castigo colectivo contra el pueblo de Cuba”, en referencia a las recientes acciones adoptadas por la Administración de Donald Trump.
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El jefe de la diplomacia cubana también sostuvo que Washington “fracasará en su intento de doblegarnos” y reiteró la posición de La Habana de defender su soberanía e independencia frente a las presiones estadounidenses.
Las declaraciones se produjeron después de que Estados Unidos anunciara nuevas sanciones contra 11 actores cubanos. De acuerdo con el Departamento de Estado, las medidas alcanzan a cuatro empresas estatales vinculadas a los recursos de níquel, cuatro entidades militares dedicadas a investigación y desarrollo, y tres funcionarios militares que las dirigen.

Sanciones de Cuba a Estados Unidos contra la isla
Washington sostiene que las entidades sancionadas forman parte de estructuras que generan recursos para el Gobierno cubano y contribuyen al desarrollo de capacidades militares. Las nuevas designaciones se realizaron bajo la Orden Ejecutiva 14404, emitida por el presidente Donald Trump.
Desde La Habana, en cambio, las medidas son presentadas como parte de una estrategia de presión económica que, según las autoridades cubanas, tiene repercusiones sobre las condiciones de vida de la población. Reuters reportó que Rodríguez ha señalado previamente que las sanciones estadounidenses agravan la escasez que enfrenta la isla.
Las nuevas restricciones se suman a otras medidas adoptadas por Washington durante 2026 contra entidades y funcionarios cubanos, incluidas acciones dirigidas a sectores como la minería, los metales, el comercio y estructuras vinculadas al aparato militar.
El intercambio de acusaciones refleja la persistencia de las tensiones entre Washington y La Habana, mientras ambos gobiernos mantienen posiciones enfrentadas sobre el impacto de las sanciones, la economía cubana y la política estadounidense hacia la isla.


















