Un reciente estudio realizado en Argentina por el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) junto a Fundar expone una preocupante realidad; el 42% de los jóvenes de entre 19 y 24 años en barrios populares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ha abandonado la escuela.
Este fenómeno refleja una crisis educativa que se ha intensificado desde 2023, en un contexto económico complejo que impacta con mayor fuerza en los sectores más vulnerables.
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El informe revela además que el 59% de los estudiantes que aún asisten presenta sobreedad, lo que evidencia trayectorias educativas interrumpidas y dificultades en los aprendizajes. A esto se suman entornos marcados por la violencia, que debilitan el valor de la educación como vía de progreso social.
Uno de los factores clave del abandono escolar es la necesidad económica. El 79% de los jóvenes encuestados comenzó a trabajar antes de los 18 años, y un 36% lo hizo incluso antes de los 16. Esta inserción laboral temprana responde, en muchos casos, a la urgencia de cubrir gastos personales ante la falta de apoyo externo.

Argentina enfrenta una dura realidad
La investigación incluyó más de 600 encuestas, entrevistas y trabajo de campo en zonas críticas, evidenciando también un fuerte impacto en la salud mental: el 52% reportó ansiedad y el 37% depresión. Estas cifras están vinculadas a un entorno social complejo, donde el consumo de sustancias y las adicciones también están presentes.
A pesar del deterioro de las condiciones de vida y las limitaciones institucionales, la escuela sigue siendo un espacio central.
El 91% de los adolescentes entre 15 y 18 años continúa asistiendo, y el 90% de quienes abandonaron expresa su deseo de retomar sus estudios, buscando estabilidad laboral y un mejor futuro en Argentina.


















