La presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico ha experimentado un notable aumento durante 2025, y todo apunta a que este escenario se mantendrá en el futuro cercano, en el contexto de la política exterior confrontacional del presidente Donald Trump frente a Venezuela.
A lo largo del año, el Pentágono ha reforzado su capacidad operativa en el Caribe; reabriendo y modernizando infraestructuras estratégicas en territorio puertorriqueño.
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Entre ellas destaca el uso del aeropuerto de la antigua base naval Roosevelt Roads, en Ceiba, ahora habilitado para el tránsito de buques de guerra, helicópteros militares y vehículos aéreos no tripulados.
En semanas recientes, se ha observado un incremento sostenido de personal militar estadounidense en diversas instalaciones clave de la isla; como Fuerte Buchanan en Guaynabo, el Campamento Santiago en Salinas, la Base Ramey en Aguadilla y Fuerte Allen en Juana Díaz.

Despliegue militar de EE. UU. en Puerto Rico
A estas se suman evaluaciones para posibles maniobras en áreas de Vieques, abandonadas por la Marina hace más de veinte años; así como el fortalecimiento de la Base Aérea de la Guardia Nacional en Carolina, en coordinación con las operaciones en Ceiba.
De acuerdo con el teniente coronel Carlos Cuebas, una de las funciones principales de Fuerte Buchanan; donde operan cerca de 15.000 efectivos, es “mantener a las tropas preparadas para misiones fuera del territorio continental”.
Esta base, ubicada en las cercanías de San Juan, maneja un presupuesto anual de aproximadamente 200 millones de dólares del Departamento de Defensa.
Creo que es más fácil, que EEUU deje en paz a Venezuela, que salga ahora de Puerto Rico, luego que se volvieron a meter.
Diputado puertorriqueño Adrián González Costa (PIP) denuncia la remilitarización de Puerto Rico por EEUU en medio de las amenazas contra Venezuela. pic.twitter.com/SZNYkNMEd0
— Aecio 🇻🇪 (@AecioEscalante) October 27, 2025
Desde la invasión de 1898, el pueblo puertorriqueño ha sostenido una resistencia cultural frente a la militarización, pese a episodios como el servicio militar obligatorio, cuyas consecuencias aún se reflejan en espacios académicos como la Universidad de Puerto Rico.
La activista Sonia Santiago Hernández, integrante de Madres contra la Guerra, condenó el uso de la isla como enclave estratégico. Afirmó que Puerto Rico no debe servir como plataforma para intervenciones militares, y alertó sobre la contaminación ambiental no atendida en Roosevelt Roads, clausurada en 2004 tras décadas de actividad castrense.

















