Encadenado por su propia familia

Un joven de 28 años vive encadenado desde hace una semana entre una tijera y un poste en el patio de su vivienda en el municipio de Villanueva en el departamento de Chinandega.

Aunque cueste creerlo Wilson hasta hace unas semanas aún conservaba la alegría de vivir, hoy permanece atado a una gruesa cadena, la drástica medida la han tomado sus padres, quienes aseguran que lo hacen para protegerlo.

Doña María Vallecillo no logra contener las lágrimas cuando habla del martirio de Wilson, asegura que repentinamente él no pudo conciliar el sueño, se desorientó y hasta se volvió agresivo con su familia. «Lo que hago me duele pero, es por seguridad, ya que su limitación mental lo pone en riesgo», dijo entre sollozos María Vallecillo. De acuerdo a Vallecillo, tiene encadenado a su hijo desde hace una semana para que no se escape. La semana pasada, Wilson salió a la calle sin rumbo y fue encontrado en la comunidad de Rancherilla a unos 20 kilómetros al sur de Chinandega.

Wilson permanece en el patio de su vivienda ubicada en el sector II en el municipio de Villanueva, asegura estar bajo un hechizo y culpa a su propia familia de su estado. «Siento algo terrible en mi vida, porque lo que han hecho conmigo no tiene perdón de Dios, se los digo de corazón y por eso no quiero vivir…Me han hecho brujería, quieren matarme, estoy desorientado pido que me suelten para escapar de esta casa», expresó Wilson Betanco mientras jala la pesada cadena que tiene ataca al tobillo izquierdo.

Ervin Antonio Martínez, es el secretario político del barrio, tampoco comprende el deterioro emocional que sufre Wilson actualmente, poco queda del muchacho trabajador que antes se ganaba la vida con mucho esfuerzo en el acarreo de arena y otras actividades. «Me da pesar verlo en esas condiciones, está muy delgado y no quiere alimentarse», dijo.

Aunque él no ha sido valorado por un siquiatra ante la falta de recursos económicos, su madre reveló que una enfermera de la localidad llega todos los días a inyectarle diazepan para mantenerlo sedado.

La salud mental de las personas no es prioridad de atención entre las familias, sobre todo cuando se pertenece a zonas rurales y hay escasez de recursos económicos. Es por ello que la familia solicita el apoyo del gobierno local para que Wilson retome el control de su vida en su tan anhelada libertad.

Belkiss Medina