Este Viernes Santo miles de fieles católicos se desbordaron en la ciudad de Matagalpa para asistir al tradicional Vía Crucis penitencial, donde cada uno lleva sus intenciones, ya sean de agradecimiento, rogativa o cumplimiento de una promesa, pero todos con un solo propósito: reconocer lo que Dios ha hecho por cada uno.
El sol inclemente, la multitud apretujando, el pavimento caliente y la sed agotadora no impedían que los promesantes de rodillas, descalzos o con los ojos cumplieran sus promesas por los favores recibidos.
Otros que también estaban expuestos a estas condiciones fueron los niños que representaban diferentes estaciones del Vía Crucis como Jesús bajado de la cruz, Jesús sepultado, entre otras, según sus maestros de arte aseguran que para esto practican días antes.
Periodista: Simón Francisco Hernández
















