Los habitantes del municipio de Nagarote, con el apoyo del ejército y las autoridades, luchan por volver a la normalidad tras el terremoto del 10 de abril, que hizo colapsar 300 casas y volvió inhabitable otras 600.
En un reportaje publicado este este sábado por El Nuevo Diario, se informa que cuadrillas del Ejército, la alcaldía local y municipalidades vecinas realizan labores de demolición y remoción de escombros en los edificios afectados, la mayoría construidos con ladrillos de barro y taquezal, pero también de concreto.
Nueve días después del terremoto de 6.2 en la escala Richter, los habitantes de Nagarote siguen durmiendo en patios y calles de la ciudad. El terremoto de la tarde del jueves 10 de abril dejó damnificadas a 1,500 familias, que según la alcaldía nagaroteña, actualmente permanecen en dos albergues.
La mayoría de las viviendas destruidas parcial o totalmente están en el barrio «Francisco Estrada», cerca de la antigua estación del ferrocarril que sirve como albergue para 37 familias.
La construcción de las viviendas iniciará una vez cese la actividad sísmica, dijo Aura María Grijalva, quien es parte de las familias que permanecen en la antigua estación del ferrocarril en Nagarote.
















