Al menos 79 personas murieron en atentados en las últimas 24 horas en Irak, lo que hace temer una nueva jornada mortífera en las elecciones legislativas del miércoles, las primeras desde el retiro de las tropas estadounidenses en 2011.
El martes de mañana, al menos 15 personas perdieron la vida en un doble atentado contra un mercado de una ciudad del este del país, un día después de varios ataques que dejaron 64 muertos, en su mayor parte miembros de las fuerzas de seguridad, y un centenar de heridos.
Los atentados del lunes fueron cometidos contra caravanas del ejército y un mitin, pero sobre todo contra mesas electorales, donde los miembros de las fuerzas del orden empezaron a votar anticipadamente.
Más de 20 millones de electores están convocados a votar en un país devastado desde hace meses por una espiral de violencia que el gobierno no logra controlar.
Desde enero, aproximadamente 20 iraquíes murieron diariamente en ataques. Las fuerzas de seguridad, que son blancos regulares de esta violencia, parecen incapaces de poner fin al baño de sangre.
Los últimos atentados no fueron reivindicados, pero estos ataques generalmente son atribuidos por el gobierno a grupos sunitas.
Las tensiones entre chiitas y sunitas son profundas en Irak, y se han convertido en un argumento político, utilizado tanto por el primer ministro chiita Nuri al Maliki como por los yihadistas sunitas.
Los soldados y los policías votaron dos días antes que el resto de los electores de Irak para poder vigilar el desarrollo de estos comicios. En las últimas elecciones legislativas, en 2010, fueron blanco de atentados que dejaron unos 40 muertos y decenas de heridos.
Las autoridades decretaron cinco días feriados, del domingo al jueves, y el miércoles ningún automóvil estará autorizado a circular en la capital. Con estas medidas piensan limitar los riesgos.
BAGDAD, 29 abril 2014 (AFP)
















