Unas 15 familias de la zona costera de Padre Ramos y Jiquilillo se vieron obligadas a abandonar sus humildes viviendas por tercera ocasión, debido al oleaje intenso que inicio a las 14:00 horas del lunes en las costas del Pacífico de Nicaragua.
El fenómeno climático también obligó a que 60 pescadores de Jiquilillo anclaran sus lanchas e interrumpieran sus labores de pesca, «desde el pasado viernes no hemos trabajado por la violencia del oleaje y los fuertes vientos, estamos esperando que esto se normalice», dijo Julio César Escoto, pescador de Jiquilillo.
Las olas alcanzaron los 8.0 pies de altura e inundaron dos calles, una en Padre Ramos y la otra en Jiquilillo, debido al aumento del nivel del mar, además varios ranchos se reportan destruidos parcialmente debido a la inusual marejada que golpea con fuerza en estas costas. Las gigantescas olas no dieron tregua para que las familias sacaran sus pertenencias de los casas, muchas de ellas fueron cerradas con candados para evitar que el mar arrastre lo poco que les queda.
«Durante la noche corrimos a sacar a las familias afectadas, escuchamos el llanto de los niños y sus madres, las olas casi se los arrastra las casas están completamente inundadas y destruidas, lamentablemente el mar no quiere retroceder», señaló Rosa Lizet Díaz miembro de la Misión Cristiana en esa localidad.
Gracias a Dios no han habido pérdidas humanas, todo está inundado, solo hemos logrado penetrar a las casas en lancha con remos para sacar lo que se pueda. En la costa de Punta Caliente en Jiquilillo, el camino se vio interrumpido por dos horas, además diez familias fueron evacuadas, algunos ranchos se encuentran parcialmente destruidos. Los animales también sufren los embates de la naturaleza, algunos se salvaron otros fueron arrastrados por las aguas.
Las 15 familias continúan evacuadas en la escuela y casas cercanas quienes les están proporcionando alimentos, mientras el fenómeno climático pasa y las aguas regresan a su nivel normal.
Belkiss Medina
















