La infertilidad es un tema bastante sensible, ya que muchas de nosotras tenemos el sueño de embarazarnos algún día. Incluso si ni siquiera tienes contemplado tener hijos, el simple hecho de poder procrear es algo que nos hace únicas, ya que podemos dar vida.
El problema es que no siempre es algo que podamos controlar, ya que podría haber factores genéticos y enfermedades que influyan en nuestra capacidad para tener hijos. ¡Pero no todo está perdido!
Un estudio reciente descubrió que el estrés puede aumentar casi al doble el riesgo de infertilidad en la mujer, pero una simple caminata de 20 minutos diarios podría ayudar a solucionar el problema. Si quieres conocer otros factores aparentemente insignificantes que podrían poner en riesgo tu fertilidad, sigue leyendo.
Lo que afecta:
Demasiado ejercicio: Nuestro físico es un asunto un tanto complicado al momento del embarazo, ya que para alguien con sobrepeso será muy difícil concebir y para alguien de muy bajo peso, el proceso del embarazo será extremadamente complicado. El problema es que aparentemente estar en forma tampoco ayuda. Un estudio realizado en Noruega descubrió que las mujeres que hacen demasiado ejercicio (ojo, sólo se refiere a las que hacen ejercicio de más, no a aquellas que llevan una vida activa), tienen problemas de fertilidad.
Sangre: Aparentemente, tener el tipo de sangre O significa que tu fertilidad podría disminuir, comparada con cualquier otro tipo de sangre, especialmente después de los 30. Esto se debe a que las mujeres con sangre de tipo O presentan un perfil hormonal que hace que sus ovarios sean un poco más «viejos» que su edad real.
Huesos fuertes: ¿ovarios débiles? Esto es algo muy extraño, pero aparentemente es cierto. Las mujeres que consumen dos o más porciones de lácteos bajos en grasa, tienen un riesgo 85 % mayor de padecer infertilidad que aquellas que no consumen lácteos.
El Sol: Aparentemente, la luz solar puede incrementar la fertilidad. La exposición al Sol incrementa nuestros niveles de vitamina D, que se encarga de balancear nuestras hormonas sexuales. De hecho, en los meses más fríos, ovulamos menos y hay menos posibilidad de implantación.
Palomitas de maíz: Por último, lo más extraño. un estudio de la Universidad de California descubrió que los químicos hallados en la parte interior de las bolsas de palomitas de maíz podría ocasionar infertilidad. De hecho, también se encuentra en el teflón y otros materiales similares. ¡Mejor compra el maíz y haz tus palomitas tú misma!


















