Pueblo minero agoniza en Perú

El pueblo de Huepetuhe, fundado hace casi medio siglo y que vivió tiempos de bonanza agoniza hoy tras una campaña del gobierno contra la minería ilegal.

El alcalde Marco Ortega calcula que más de 22.000 personas se fueron de Huepetuhe desde que el gobierno suspendió la entrega de gasolina en abril y envió soldados para destruir la maquinaria pesada usada en minas que dijo funcionaban ilegalmente.

Indicó que quedan solo 3.000 personas. «La economía se vino abajo», declaró Ortega. «Los compradores de oro, las ferreterías, los albergues… Todos los negocios cerraron. Somos casi un pueblo sin habitantes».

Tampoco hay actividad en los burdeles de la zona. El enviado del gobierno que supervisa la campaña dijo que las autoridades piensan darle trabajo a las personas que empleaban las minas, pero Ortega afirma que por ahora no ha llegado ayuda alguna.

Según cifras oficiales, en la última década minas ilegales extrajeron oro por valor de 7.000 millones de dólares en la región de Madre de Dios, que incluye Huepetuhe.

El costo para el medio ambiente ha sido caro. En la selva hay claros que se ven desde el espacio y toneladas de mercurio, una toxina empleada para fundir fragmentos pequeños de oro, contaminaron la cadena alimenticia en una región de gran biodiversidad, donde viven aisladas varias tribus indígenas.

Los mineros que se quedaron se abocan a la búsqueda de oro con métodos rudimentarios, usando picos, palas y pequeños motores.

El gobierno fijó un plazo informal que venció el 19 de abril para que los mineros hagan los trámites formales reclamando la propiedad de sus minas, pero casi nadie lo ha hecho.

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HUEPETUHE, Perú (AP)