Pudiera narrar la historia de una madre adolescente, pero detrás de este rostro juvenil está el amargo recuerdo de la esclavitud sexual.
María, de origen misquita, solo tenía 13 años, cuando fue contactada por extraños que le ofrecieron buen trabajo y mucho dinero, lo último que recuerda de Madenza, su tierra natal, es cuando dos sujetos las raptaron a ella, su hermana y una amiga. Entre recuerdos frescos y confusos narra en exclusiva el calvario que vivió durante cuatro años, en un prostíbulo de Guatemala. Lo que siguió al rapto fue un martirio que incluyó, tráfico humano, violaciones, explotación sexual comercial, agresión Física y la inducción a ingerir alcohol y drogas en el burdel Las Colinas, en ese país Centroamericano.
Después de varios años de explotación, María recuerda que enfermó luego de sufrir una brutal golpiza por hombres del prostíbulo, en este tiempo, ella se encontraba embarazada producto de una violación. Por la gravedad de las lesiones debió ser llevada a un hospital junto a otras sobrevivientes, donde aprovecharon la única oportunidad de alcanzar la anhelada libertad.
El escape no fue fácil, María permaneció toda una noche en la cima de un árbol, cuando huía de sus captores, sin embargo, otras no corrieron con la misma suerte, ella fue testigo del asesinato de una de sus compañeras cuando intentaba escapar, otra de las víctimas adquirió VIH y murió de SIDA, perdió el rastro de su hermana María José y de su amiga Joseling Colins de 17 años, esto, sin contar, con el trauma sicológico que vivirá de por vida.
María cuenta que a través de pequeñas notas pidieron ayuda en diferentes ocasiones a las autoridades guatemaltecas para que las liberaran, pero fuentes extraoficiales, revelan que este tipo de lugares, donde explotan sexualmente a mujeres de diferentes países centroamericanos, pagan coimas mensuales para evitar ser inspeccionados. Con mucha suerte María escapó y logró sobrevivir de la esclavitud a la que fue sometida en su adolescencia, su regreso a Nicaragua fue posible gracias a Mario, un ángel que encontró en su camino y la ayudó a cruzar la frontera.
A pesar de esto el retorno a su tierra natal aun no lo da por hecho hasta que asiente sus morenos pies en la anhelada Madenza, Puerto Cabezas, aferrada a la idea de encontrar a su madre con vida Yelba Ceferina López.
Belkiss Medina
















