La Fiscalía General de la República de Nicaragua, acusó a tres hombres de «conspiración y proposición» de los ataques contra autobuses que trasladaban a simpatizantes del Frente Sandinista la noche del 19 de julio, y que tuvo como resultados la muerte de cinco personas y más de 20 heridos.
La fiscal General de Nicaragua, Ana Julia Guido, informó el jueves en rueda de prensa que los acusados son los hermanos Juan José y Gregorio Torres Espinoza, así como Erick Antonio Salgado González. A cada uno se le señala de los delitos de asesinato, lesiones gravísimas y crimen organizado.
«Ellos participaron de manera indirecta en los hechos al prestarse a tirar piedras a los autobuses para que bajaran la velocidad y que los que dispararon tuvieran más posibilidad de impactar los autobuses y lograr su propósito», dijo Guido, quien señaló que el juicio se celebra en un juzgado de la Provincia de Matagalpa a 130 kilómetros al Norte de Managua.
Entre la noche del 19 de julio y la madrugada del 20, dos ataques realizados por desconocidos en la carretera panamericana Norte, mataron a cinco personas e hirieron a otras 28, cuando caravanas de autobuses que movilizaban a cientos de simpatizantes sandinistas, después del festejó del 35 aniversario del derrocamiento de la dictadura de los Somoza con un acto masivo encabezado por el presidente Daniel Ortega.
Guido dijo que los tres acusados se reunieron dos días antes de los ataques en un restaurante en el Norte, con los autores materiales e intelectuales de los hechos. «Ahí les prometieron pagarles por esa acción y todo indica que como querían dinero aceptaron», informó.
Guido dijo que aún se encuentran detenidas otras tres personas como parte de las investigaciones. «Las investigaciones dicen que hay tres personas responsables de los disparos, hay casquillos (de fusiles AK y escopetas), pero seguimos averiguando, la acusación se puede ampliar, pero de momento es lo que tenemos», dijo.
El presidente Daniel Ortega ha condenado los ataques y ha dicho que son producto del odio irracional de «una minoría que ahí está latente y que busca quitar la paz a la población».
MANAGUA, Nicaragua (AP)
















